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Historias que inspiran

El blog para mí es un sitio donde compartir experiencias que puedan resultar interesantes y prácticas para los demás. Compartir aquello que aprendo para que otros puedan darle formas diferentes.

Sin embargo, hay días en los que me apetece dejarme llevar y escribir historias. Es mi propio proceso de volver a conectar con el lado más creativo y travieso. Me resulta divertido.

El otro día, en una cena con amigas, estuvimos hablando sobre la famosa frase: “escucha tu corazón”. Lo cierto es que no es nada fácil escucharlo. Muchas veces creemos que lo hacemos, aunque más bien, en mi opinión, es nuestro ego disfrazado de corazón.

El corazón habla si lo escuchas con atención y mucha calma. Sus mensajes son breves, sin explicaciones. Palabras que pronuncia suave y delicadamente. 

En él habita tu sabiduría y tus dolores. Sabe lo que te llena y te inspira. Sabe lo que te gusta y lo que detestas.

El corazón es el órgano más carismático y fascinante del ser humano”, afirma el cirujano cardíaco Josep M. Caralps, autor del primer trasplante de corazón en España en el año 1984. Propone una tesis que ha revolucionado a la comunidad médica: “Es muy probable que el corazón genere sus propios sentimientos y emociones, cuyo transmisor es el cerebro.

Hoy os dejo esta historia que escribí hace unos meses. Titule la historia: viaje al corazón. Sólo deseo que os guste, os inspire y os ofrezca unos minutos de lectura diferentes.

Llegar a casa es llegar al corazón.

Estaba anocheciendo. La oscuridad se apoderaba del camino.

Una sensación insólita recorrió toda mi piel. Desde la punta de los dedos de los pies hasta la boca del estómago. Fue allí donde se detuvo.

Cerre los ojos y respiré profundo. Al abrirlos pude ver una extraña lucecita que bailaba, al son de una melodía conocida, frente a mí.

Sentí un miedo suave. Aún así me decidí a deslizarme hasta allí lentamente.

Había silencio. Podía sentir una gran calma. Me gustaba la sensación. Ese silencio de vez en cuando se fundía tras mis pasos sobre las hojas secas.

Al llegar al lugar donde danzaba la lucecita un agradable aroma a tarta de manzana despertó en mí imágenes de mi niñez. Mi abuela preparándonos la tarta los domingos por la tarde.

En ese lugar había una puerta. La empujé despacio y entré. Era un lugar austero, sencillo, aunque me resultaba tremendamente acogedor.

Una vez dentro, sentada sobre un banco de piedra, empezó un gran espectáculo frente a mí.

Sonaban canciones, bailaban sensaciones y saltaban imágenes de millones de instantes.

Había escenas que me resultaban familiares, otras no. Tú, yo, nosotros. Él, ella, vosotros. Ellos… Todos estábamos allí. Ofreciendo aprendizajes unos a otros.

Al final pude entender y sentir que estaba en casa. Había entrado en mi corazón.

Es ahí desde donde puedo reparar y reconstruir los pedazos dañados y abandonados tras las tormentas que la vida había traído hasta mi corazón.


Ahí voy, a mi corazón, para dar gracias a la vida, a las tormentas que seguro estarán por llegar, a las que se fueron y a la calma que vino después.

La vida está para vivirla entregado a ella. Sentir el vértigo que da y abrazar la fragilidad con la que estamos en ella.

Autora: Beatriz Blasco

About Beatriz Blasco

Inquieta, curiosa, enérgica y alegre. Casi siempre con una sonrisa :-) Ingeniera de Organización Industrial, Coach ejecutiva y personal. Mi leitmotiv: un mundo rural con mujeres empoderadas, que creen si mismas y son agentes de cambio en su entorno. Mi misión acompañarlas para que descubran su Ser más auténtico, sus sueños y los lleven a cabo.

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