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Dirección por valores

El post que hoy escribo se ha inspirado en el post  de Jose Miguel Bolivar. Su blog optima infinito a mi personalmente me resulta infinitamente interesante 

Es cierto que lo leo una vez por semana y no alcanzo todos sus post. También es muy cierto que debería comentar allí, y no lo hago. Las causas o más bien excusas, todas las que quiera ponerme y explicar.

Su reflexión me hizo pensar y darle vueltas al asunto sobre la dirección por valores unos cuantos días.

Lo primero de todo es que estoy de acuerdo con lo que escribe y quiere trasmitir José Miguel Bolivar. Especialmente con la idea: “La gran mayoría de las personas desea hacer un buen trabajo. Lo que necesitan es que le digan con claridad qué se espera de ellas y contar con las condiciones y los recursos necesarios para conseguirlo”

Es como la imagen que me inspira este post: cada uno podemos mirar hacia diferentes direcciones, lo importante es encontrar aquello que nos inspira y definir la intención colectiva. Hay tantos caminos para llegar como personas.

En mis más de 10 años de experiencia laboral dirigiendo equipos, y siendo yo misma dirigida, he concluido que lo más importante es comunicar a las personas con sinceridad y abriendo un espacio de respeto y empatía.

Esto puede sonar “muy cursi”, sin embargo las personas necesitamos que nos reconozcan el valor que todos tenemos y ser entendidas. Por eso me parece muy importante contar con líderes de “mente abierta”, flexibles, dinámicos y que confían de corazón en el valor de las personas.

Dirección por valores

Me gusta la opinión de José Miguel cuando dice que estas expresiones inventadas son acertadas si hablamos desde un punto de vista de marketing. No lo son tanto si buscamos el verdadero significado que hay detrás de ellas.

He ido a buscar la definición de “dirigir” en la RAE. Una de las definiciones dice: guiar, mostrando o dando señas de un camino.

Un camino no se construye con los valores, sino con los hechos. Y son los hechos, de las personas, los que se sustentan en pilares más profundos como son los valores.

Así que la dirección no puede ser por valores. Porque no se pueden guiar a las personas por sus valores. La dirección debe ser para crear entornos y comportamientos que despierten en las personas las razones poderosas que les ponen en marcha.

Esas razones poderosas que generan las acciones que nos dirigen hacia un propósito común. Y teniendo en cuenta los niveles neurológicos de Robert Dilts, lo que nos pone en marcha o nos frena son nuestros valores y nuestras creencias.

Además, para llegar a un mismo punto se puede llegar por caminos sustentados en pilares, valores, muy diferentes. Por eso creo que las direcciones no deben ser etiquetadas. Simplemente deben ser flexibles y adaptadas a cada momento.

Los valores son de las personas

Los valores son de las personas, no de la organización. También lo escribe JM Bolívar. Hay que tener en cuenta que las personas pueden cambiar sus valores por diversas circunstancias vitales y seguir siendo unos profesionales excelentes para la organización.

Así que la dirección por valores es difícil de sustentar.

Los valores no pueden ser nunca objetivo de una organización, ni pueden ser gestionados por ella porque no dependen de la organización.

Lo que si pueden hacer los líderes de la organización es:

  • Crear entornos que promuevan los valores que queremos en las personas que trabajan en la organización.
  • Dar ejemplo. Que exista coherencia entre los hechos y los deseos. Vamos, que lo que se dice sea lo que se hace.

De la organización depende facilitar la formación necesaria para las personas que están interesadas en su desarrollo personal y sus habilidades. La transparencia es otra función que también puede desarrollar y potenciar la organización.

La organización no tiene el poder de introducir valores en las personas, pero si tiene el poder de crear entornos y dar ejemplo para generar una cultura alineada con las necesidades del grupo.

Las empresas también pueden seleccionar a personas por valores además de por competencias. Para que no se despidan después por confrontación de valores.

Una organización es el reflejo de sus líderes

Siempre he creído que una organización es el reflejo de la mente de sus líderes.

Si en sus mentes hay caos la organización es un caos. Si en sus mentes hay miedo y desconfianza la organización tiene miedo y es desconfiada.

Una organización sí que puede decidir qué tipo de acciones deben primar y sobre qué valores se quiere que estén sustentadas esas acciones.

La clave

Para mí la clave para dirigir las nuevas organizaciones es crear espacios donde las personas puedan expresar con libertad y se sientan reconocidas. Dónde no haya etiquetas de “eres” simplemente existan estados.

Necesitamos líderes capaces de tomar auto conciencia, cambiar e inspirar direcciones. Con sus valores, sean los que sean.

Los valores forman parte del universo interno personal e intransferible de cada uno.

Lo que si pueden hacer las organizaciones es poner en valor lo que cada persona aporta, saber reconocerlo y darle espacio.

“En vez de mirar a las personas como seres que se limitan a reaccionar sin alternativas, las miramos como partícipes activos en el modelado de la realidad” Peter Senge

Tal vez todo fuera distinto. ¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para cambiar aquello que no nos gusta de nuestro de entorno?

Si te gusta este tema puedes consultar este trabajo que realice sobre organizaciones, liderazgo y los cambios que necesitamos llevar a cabo.

Author photo : Paul Kline / photo on flickr 

Autora: Beatriz Blasco

About Beatriz Blasco

Inquieta, curiosa, enérgica y alegre. Casi siempre con una sonrisa :-) Ingeniera de Organización Industrial, Coach ejecutiva y personal. Mi leitmotiv: un mundo rural con mujeres empoderadas, que creen si mismas y son agentes de cambio en su entorno. Mi misión acompañarlas para que descubran su Ser más auténtico, sus sueños y los lleven a cabo.

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