como-vivir-despierto

Igual que los autómatas. Una acción detrás de otra. Absortos en pensamientos, historias, lo que fue, lo que será, el vecino, mi primo, el famoso y yo. ¿Y yo qué?

¡Ufff! ¡Vaya pregunta! Esto… me voy a poner música o mejor, voy a ver la tele…

La vorágine del día a día nos mece suave. Tanto, que cuando creemos que estamos despiertos, porque es de día, seguimos dormidos, muy dormidos.

El control, lo conocido y la zona de confort

Aunque “zona de confort” es un término muy manido me sigue gustando. Es ahí donde vivimos, aún cuando estamos bien fastidiados en esa zona.

Digamos lo que digamos, muchos, por no decir casi todos, sentimos miedo a explorar nuevos horizontes. Sobre todo si se trata de nuestra vida.

La comodidad aparente de lo conocido. La autoestima disfrazada de control de la vida y de uno mismo. Todo por buscar seguridad y evitar el miedo. El miedo a perder, a estar sólo, a no ser reconocido, aceptado, amado…

Dejamos pasar la vida atados a hipotecas, a trabajos que nos desesperan, a personas que nos contaminan con sus malas vibraciones, a nuestras razones… Porque eso sí, lo más importante: tener razón. Pase lo que pase, sea lo que sea.

No hay nada más equitativamente repartido en el mundo que la razón; todos creen tener suficiente. René Descartes

Todo así hasta que un día ¡Plas! Algo despierta. ¡Estoy en crisis! De los 40, o los que sean 😉

¡Bofetada! Mira tú que la vida es dura.

Suelo escuchar esta frase. Y no digo que no lo sea, porque a veces las bofetadas son monumentales, pero mucho. Ocurre que en algunas ocasiones nos quedamos instalados ahí, sufriendo en la zona de confort.

Así que éste es un buen momento para poner el freno. Escuchar al cuerpo, silenciar la mente y preguntarse: ¿Qué necesito añadir a mi vida? ¿Qué tengo que aprender? ¿Qué puedo transformar?…

Es momento de despertar la curiosidad más profunda y ponerte a buscar soluciones, no parches temporales que se caen.

La llamada de la vida

Puede ocurrir que cuando andamos muy dormidos por la vida, y más hoy, ésta nos manda señales. Nos llama.

La llamada de la vida puede adquirir millones de formas. Podemos ponerle miles de nombres, intensidad y sonido. No importa. Al fin y al cabo son llamadas para despertar.

Las llamadas, en función del nivel de sueño profundo en el que te encuentres, podrán ser espontáneas y sin sufrimiento. O todo lo contrario.

Escuchar el toque

No siempre nos despertamos con la llamada. Hay quienes continúan dormidos. Elijen la queja, elijen seguir dormidos.

Es una opción igual de válida. Una más de las tantas que tenemos.

Para escuchar la llamada se necesita humildad. Serena y exenta de rabia. Dejar de creer en razones. Valentía y decisión para abandonar el control y entregarse a la vida.

Cuanto antes escuches la llamada que la vida te hace, mejor. Cuanto antes reconozcas y aceptes que tanto el problema como la solución están en ti, mejor.

Mejor responder a las primeras llamadas de la vida en vez de esperar a que las próximas sean más “intensas y sonoras”.

Mejor porque antes puedes poner el freno a la vorágine del día a día. Subir a una colina y empezar a observarte desde allí 🙂

No es necesario salir de la zona de confort tirándose por un precipicio. Es posible, pero no obligatorio 😉

Desde lo alto: ¿Qué observas? ¿De qué cosas sobre ti, tu forma de pensar, actuar… te das cuenta? ¿Para qué te levantas cada mañana?

Si empiezas a preguntarte es buena señal. Seguramente no tengas respuestas, eso está bien. Las preguntas te invitan a buscar la respuesta. Esa curiosidad pondrá en marcha tu sabiduría interior y la búsqueda de la solución.

Como vivir despierto o fuera de la zona de confort

Una vez has encontrado aquello que te permite solucionar tus problemas, transformar obstáculos, internos o externos, alcanzar tus metas… o simplemente estar despierto con la conciencia por bandera, tienes que seguir estándolo.

El camino del autoconocimiento y el desarrollo personal no tiene final mientras vives. Salir de la zona de confort es un trabajo continuo. Porque nos instalamos muy fácilmente en ella.

Puedes empezar por probar algunas de estas 100 ideas para salir de la zona de confort. Buena propuesta de Álvaro, del blog autorrealizarte.

Mantenerte despierto y fuera de la zona de confort implica:

1 – Estar conectado contigo mismo

Establece tiempos para ti, para reconectar con que ya eres, más allá de etiquetas, más allá de lo que tú mismo y los demás piensan sobre ti.

Siente el milagro de la vida. En ti y todo lo que te rodea.

Respira consciente, déjate sentir la energía fluyendo a través de ti.

Escucha tu corazón. Somos mucho más.

Cuando estas conectado contigo mismo puedes expandir amor del que respeta, comprende, incluye, genera, transciende…

Para estar conectado contigo mismo necesitas practicar, practicar y practicar. Y seguir practicando.

Se puede practicar meditación, mindfulness, aikido, pilates, simplemente estar presente sin más en cada momento, respirar consciente…

2 – Estar abierto

No es suficiente estar conectado con uno mismo. Más que nada porque vivimos en el plano físico  y en sociedad.

Esto quiere decir que tenemos que relacionarnos con otras personas, pagar facturas a final de mes…

Estar abierto quiere decir que construimos un puente entre nosotros y el exterior. Abrirse para dejar entrar lo nuevo y dejar marchar lo viejo.

Estar abierto significa interiorizar que hay mucho más que aquello que pensamos o creemos que es cierto. Hay mucho más que lo que vemos, sentimos y escuchamos.

Nadie diría que hay vacío entre tus piernas y la silla donde estas sentado. Y sin embargo lo hay.

3 – Estar atento

Esto implica observar, mirar, escuchar, sentir lo que hay en cada momento, sin juzgar.

Todos tenemos un don y un propósito en esta vida. Ahí fuera tenemos millones de pistas y claves que nos guían en el camino. Si no estamos atentos se esfumarán.

Hay que estar despierto a lo que nos llega, a lo que no nos ayuda… Para poder dejar entrar o salir por el puente que hemos construido.

4 – Estar conectado con todo lo que nos rodea

Es establecer vínculos con todo lo que nos rodea e ir más allá de lo que parece evidente.

La naturaleza, tus seres queridos, maestros, personas a las que admiras, tus sueños, tus ilusiones…

No estás sólo, tienes cientos de recursos ahí fuera esperando a que les pongas atención y les dejes entrar a formar parte de tu camino.

Conectar con la curiosidad, esa que te empuja a explorar y experimentar por ti mismo. No hay recetas mágicas. Hay experiencias mágicas.

Para llegar al mismo punto hay tantos caminos como personas nos encontramos en la vida.

5 – Disciplina

Estar despierto, sentirse curioso y explorador de la vida requiere disciplina.

Para cuidar de uno mismo, para practicar y aprender. Perseverancia, la misma que tuvimos el día que decidimos que íbamos a andar o a hablar.

¿Cómo alguien consigue correr una maratón, batir records o aprender de forma continua? Con disciplina.

La disciplina de la que hablamos aquí no es una disciplina auto impuesta con rabia y tensión. Es una disciplina fluida.

Nace desde la motivación, el convencimiento, la fe, el espacio, la calma… Para llegar a la cima de la montaña necesitamos disciplina y fluidez para estar presentes en cada paso, en cada movimiento.


Vivir despierto para que la vorágine del día a día no nos duerma con su nana de nuevo.

Vivir despierto para entregarse a la vida. Para sentirla ligera y no pesada como una gran piedra.

Vivir despierto para transformar los obstáculos y los retos que la vida nos trae.

Vivir despierto para aprender.

Vivir despierto para caminar hacia nosotros mismos.

Tenemos que traer una revolución en la manera de vivir nuestras vidas, porque nuestra felicidad, nuestras vidas, están dentro de nosotros mismos’. – Thich Nhat Hanh

Despertar o seguir dormido depende de ti. Tú eliges. Vivir despierto te da alas y te conecta con el amor.

Si te ha gustado comparte en las redes sociales. Nos gusta 😉

Photo credit: graphistolage / Foter / CC BY-NC-ND

Autora: Beatriz Blasco

About Beatriz Blasco

Inquieta, curiosa, enérgica y alegre. Casi siempre con una sonrisa :-) Ingeniera de Organización Industrial, Coach ejecutiva y personal. Mi leitmotiv: un mundo rural con mujeres empoderadas, que creen si mismas y son agentes de cambio en su entorno. Mi misión acompañarlas para que descubran su Ser más auténtico, sus sueños y los lleven a cabo.

3 Comments

  • 30 enero, 2015 Responder

    Alvaro López

    Extraordinario artículo Beatriz y muchas gracias por la mención!

    Es cierto que hay que escuchar esa llamada de la que hablas, y para ello es necesario eliminar ruido, ya que con tanto ruido mental que tenemos se hace muchas veces imposible oír nada…

    Me gustan mucho tus propuestas, así que las comparto!

    Un abrazo!

    • 1 febrero, 2015 Responder

      Beatriz Blasco

      Millones de gracias Álvaro por pasarte por aquí y comentar. Me alegra que te haya gustado el post.
      Sabes bien qué es escuchar la llamada y responsabilizarse de ella. Estas construyendo tu vida. Eres un ejemplo para muchas de las personas que se acerquen a leer este artículo.
      Un abrazo!

Leave a Comment

Error: Please check your entries!