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La autoestima de tu hijo puede ser uno de los temas recurrentes que te golpean en la cabeza, además de otros que ya tienes.

Nadie te ha enseñado como hacer eso. Sientes que tu hijo no tiene suficiente confianza, que no pone límites a sus compañeros de clase, que no se expresa con fluidez, que tiene miedos…

Hay miles de situaciones que hacen que nos pongamos en alerta con nuestros hijos.

En este post voy a recoger lo que en mi opinión pueden ser 7 claves para despertar la autoestima a tu hijo.

Prueba y experimenta lo que escribo. Me gusta decir que no hay recetas mágicas ni remedios infalibles. Hay ingredientes que cada uno de nosotros debemos utilizar para construir nuestras recetas únicas y especiales. Como seres que ya somos.

1 – Crea un espacio

Para mí crear un espacio con tu hijo es abrirte a la observación desde el amor que sientes por él. Entrar en tu corazón y encontrar ese lugar desde el que comunicarte con él.

Desde ahí dile que es un ser único, importante y valioso. Confía en él. Como ser humano que es, está lleno de recursos para aprender y encontrar soluciones.

Necesita que confíes en él y le des ese espacio sincero desde tu corazón.

2 – Dale la bienvenida

Seguro que ya lo has hecho más de una vez. Para ti es algo único el hecho de que tu hijo haya venido al mundo. Hazselo saber. Dale la bienvenida. Comunícale que tiene grandes cosas que aportar a la vida.

Tu hijo tiene cosas que aprender y cosas que enseñar. Todo es aprendizaje. Enséñaselo. Que no tema.

3 – No lo compares

Ni para bien ni para mal. Las comparaciones negativas no nos gustan y las positivas no nos ayudan.

Patrocina a tu hijo diciéndole lo que ya es. Somos millones de seres humanos en el mundo. No hay 2 iguales, ni los gemelos 😉

Cada uno tiene un valor y un potencial que puede ser desplegado si se quiere y se conecta con uno mismo.

Los niños quieren que les digas lo que hacen bien. Lo puedes hacer sin compararlo. Enséñale también lo que debe mejorar, desde el respeto y con amor.

En lugar de hablarle de fallos háblale de lo que  necesita incorporar que para la próxima vez le salga mejor.

Un examen se puede suspender por falta de conocimiento o por tener un estado emocional inadecuado mientras se está realizando. Averigua con él que necesita mejorar.

El resultado es suma de nuestro aprendizaje y nuestro estado.

4 – Acompáñale desde la pregunta

Tendemos a comportarnos como nos han enseñado a nosotros mismos. Repetimos patrones sin ser conscientes muchas veces.

Así que para cambiar tu propio comportamiento tienes que observarte y ponerte en acción para cambiar aquello que consideres.

Solemos corregir y decir lo que está bien y lo que está mal. Otra posibilidad es trasmitir con la pregunta.

Por ejemplo si tu hijo ha tenido una reacción que consideras incorrecta e inadecuada se la puedes corregir en el momento. Además puedes añadir curiosidad y preguntarle que le ha llevado a tener ese compartimiento.

Qué imagen le ha venido, qué ha pensado… Tal vez estés observando un comportamiento inadecuado cuyo origen puede ser el recuerdo de un conflicto que ha tenido en clase.

Si lo identificas puedes tratar de encontrar solución con él y acompañarle en ese proceso.

Un principio de la PNL: Todo comportamiento tiene una intención positiva. Tanto el que consideramos correcto como el incorrecto.

5 – Pon límites desde el amor y la travesura

Stephen Gilligan habla de tres energías: la determinación, la ternura y la travesura.

Aprender a manejar las tres y mezclarlas para cada situación es una práctica que podemos utilizar para marcar los límites en la educación.

Está claro que se deben poner límites y el niño tiene que entender que hay unas normas en casa y en la relación social.

Poner estos límites al niño  desde el miedo o la amenaza puede minar su autoestima.

Sin embargo, si aprendes a poner límites desde la ternura y la travesura con determinación el resultado que se obtiene es totalmente diferente.

Aunque no te lo creas, tu cuerpo habla por ti solo. Si al poner límites te sientes incómodo o no te gusta hacerlo, el niño va a percibir esa debilidad y no le va a dar importancia a ese límite.

Si por el contrario, estás agresivo cuando pones el límite, el niño también lo percibirá. Puede que se sienta amenazado y actuará conforme los 3 recursos primitivos que te tenemos:

  • lucha
  • huida
  • parálisis

Aprende a manejar tu estado y las energías para poner límites y favorecer la autoestima de tu hijo.

6 – Hazle responsable

Los niños tienen que aprender que son responsables de sus acciones y su vida.

Si se pega un golpe y la culpa es del elemento externo no favorecemos su responsabilidad. Hay que consolarle al mismo tiempo que le indicamos que tal vez él estaba despistado.

Otro ejemplo con el que puedes enseñarles a ser responsable es con sus deberes. Si le resuelves tú los ejercicios puede que le hagas un flaco favor. Puedes acompañarle en el proceso de descubrimiento e incluso si alguno no es capaz de resolverlo apoyarlo ahí también.

Es bueno no saber porque eso nos permite preguntar y aprender. Si todo lo sabes nada te queda por aprender.

Los niños tienen que perder el miedo a preguntar y valorar el proceso de aprendizaje.

Ahora pregúntate a ti mismo ¿Qué te pasa a ti si tu hijo lleva a clase un ejercicio sin resolver?

Lo importante es que él desarrolle habilidades para comunicar y preguntar. Que aprenda que en la vida puede que haya cosas que no salgan a la primera y tengamos que incorporar nuevos recursos.

Ese sería el gran aprendizaje de no llevar resuelto un ejercicio tras haberle dedicado un tiempo.

Todos y cada uno de nosotros somos responsables de nosotros mismos. Poner el foco fuera en vez de dentro no nos ayuda a resolver problemas y caminar hacia delante.

7 – la vida duele

Es cierto que el deseo de todos los padres es que los hijos sean felices. Sin embargo, también hay que enseñarles que la vida nos trae situaciones y momentos que nos duelen.

Está bien estar triste, ahí tenemos aprendizajes sobre nosotros mismos. Detrás de cada experiencia, aunque la consideremos muy negativa, hay cosas que aprender y puntos de vista diferentes desde los que mirar.

Lo importante enlos momentos duros es conectar con nosotros mismos y poner atención en lo que pasa. Qué vemos, qué escuchamos, qué sentimos… Para recoger el aprendizaje que la experiencia nos trae.

Trabajar con ellos la presencia, que aprendan a vivir presentes les ayudará a poder mirar a los problemas de frente, sin huidas y miedos.

¿Cómo tienes que estar tú?

Para poder acompañar a tu hijo en su camino es muy importante:

  • que tu estado sea óptimo. Para conectar con tus recursos.
  • utilices el arte de preguntar para que el niño pueda descubrir por sí mismo. Eso le dará seguridad y confianza en sus recursos.

Algunas preguntas que puedes utilizar y muchas más
¿Qué tienes que aprender de esto que te ha pasado? ¿Qué solución puedes encontrar? ¿Qué idea se te ocurre para solucionar esto? ¿De qué otra forma podrías hacerlo? ¿Qué idea, pensamiento o imagen te ha llevado a comportarte así? ¿Qué sientes a cerca de sentirte así?

Lo más importante es que te preocupes de tu estado y te conozcas bien para poder favorecer el desarrollo de tu hijo.

Perdónate siempre,  porque en cada momento haces lo que mejor sabes en función de tu estado y tus aprendizajes. Otro principio de la PNL.

  Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo. Benjamin Franklin

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Autora: Beatriz Blasco

About Beatriz Blasco

Inquieta, curiosa, enérgica y alegre. Casi siempre con una sonrisa :-) Ingeniera de Organización Industrial, Coach ejecutiva y personal. Mi leitmotiv: un mundo rural con mujeres empoderadas, que creen si mismas y son agentes de cambio en su entorno. Mi misión acompañarlas para que descubran su Ser más auténtico, sus sueños y los lleven a cabo.

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